Académica chilena-mexicana presentó investigación sobre la violencia sexual en el metro de México

En el marco del Curso Internacional 2019 del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios MOVYT la investigadora Paula Soto realizó una charla magistral en el Auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, donde mostró los resultados de una investigación que realizó en la Ciudad de México sobre la violencia sexual hacia las mujeres en la red de metro y cómo el programa “Viajemos Seguras”ha intentado resolver el problema de la inseguridad que viven cotidianamente en el transporte público.

Soto es trabajadora social y Magíster y Doctorado en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) de la Unidad Iztapalapa en México. Sus principales temas de investigación son la relación entre ciudad, movilidad y género, hábitat urbano, geografías del miedo y métodos cualitativos para el estudio del espacio urbano. Actualmente es profesora-investigadora titular del Departamento de Sociología de la División de Ciencias Sociales y Humanidades en la UAM-Iztapalapa, y Jefa del Área de Investigación Espacio y Sociedad, y docente en Licenciatura en Geografía Humana.

En 1972, tres años después de la inauguración del metro en la Ciudad de México, se crea la separación de vagones por género de manera informal, pero se institucionaliza en el año 2008 con el programa “Viajemos Seguras en el Transporte Público”. La medida dicta que cada tren contará con un número de dos a tres vagones que sólo podrán ser ocupados por mujeres y niños menores de 12 años.

El programa se ejecuta con el objetivo de prevenir, atender y sancionar la violencia sexual en el metro y actualmente se aplica en el 70% de la red de metro la capital mexicana.

En su investigación, Soto realizó más de 800 encuestas a mujeres que utilizaban los vagones de metro que forman parte del programa y que ocupan regularmente el servicio. Al emplear esta metodología, pudo extraer que ocho de cada diez mujeres había sufrido algún tipo de violencia sexual en ese espacio y sus alrededores (miradas, tocaciones, abusos y hasta violaciones).

Según lo consultado a las mujeres mexicanas que ocupaban el servicio “Viajemos Seguras”, viajar en metro se enmarca como una “experiencia indigna” social y espacial porque lo consideran como un especialmente masculino del cual se sienten excluidas.

Esto ha llevado que las mujeres que acceden al tren subterráneo tengan que ajustar su comportamiento en pos de evitar ser víctimas de violencia sexual. “Han transformado sus itinerarios, recorridos y horarios por los cuales transitan por la ciudad, al mismo tiempo, han adquirido una actitud y ritmo de alerta mientras se transportan, o de intentar pasar lo más desapercibidas posible” detalló Soto.

La investigadora resuelve que estos cambios en el comportamiento “disminuye el acceso y el disfrute de la ciudad por parte de las mujeres”.

“La violencia sexual lo que hace es repetir una idea de representaciones arraigadas en la cultura” explica Soto, especialmente en México, donde según datos de la ONU nueve mujeres son asesinadas diariamente víctimas de violencia de género.

Para la académica es necesario entender que el metro no es un espacio, sino un conjunto de micro espacialidades. En este sentido, la  violencia se ejerce no sólo en los vagones, sino en andenes, boleterías o combinaciones de líneas, por lo que se hace necesario abordar el problema desde una perspectiva más amplia ya que el programa actual no ofrece una solución satisfactoria.

“El programa ‘Viajemos Seguras’ en un buen ejemplo para cuestionar lo que está de fondo. No se comprende que el problema de la mujer no se acaba con transformar el entorno.  El debate sobre la seguridad no debe mantener a las mujeres como víctimas potenciales, sino pensarlas como sujetos autónomos”, fue una de las frases con la que la académica concluyó su charla magistral.

Después de la presentación, también se dedicó un espacio para preguntas y comentarios, donde estudiantes de la carrera de arquitectura de la Universidad de Chile y participantes del Curso Internacional MOVYT 2019, pudieron intercambiar experiencias en torno a este tema y compartir sus puntos de vista en torno a género y movilidad.

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