Walter Imilan: «se necesita incorporar la perspectiva territorial en las políticas públicas»

¿De qué hablamos cuando hablamos de territorios? ¿Qué esperar de una nueva constitución derivada de una crisis social? ¿Se puede sostener una economía basada en la extracción de materias primas poniendo en riesgo la vida de miles de personas? Estas fueron algunas de las preguntas que se intentaron responder en el panel “Conflicto sociopolítico y las bases socio territoriales de la desigualdad en Chile”, parte del seminario internacional: ¿Hacia dónde va América del Sur? organizado por la sede Santiago de la Universidad de Los Lagos. 

El panel fue moderado por la investigadora del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios (MOVYT) y académica de la Universidad de Los Lagos, Daniella Gac, y contó con la participación del director alterno del núcleo, Walter Imilán, junto al investigador de la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM), Luis Pouchucq y Alejandra Donoso, abogada de la ONG Defensoría Ambiental. 

Las presentaciones de Pouschucq y Donoso se centraron en la experiencia con comunidades que han convivido junto a grandes empresas extractoras que contaminan el territorio y afectan la calidad de vida de sus habitantes. Pouschucq narró su investigación en la comuna de Andacollo, declarada Zona Saturada de Contaminación desde el año 2009, producto de las constantes emisiones de gases tóxicos por parte de dos mineras extranjeras que operan en el lugar. 

Walter Imilán ofreció la mirada más academicista del panel, explicando su noción de territorio como los espacios que se hacen propios a través de las actividades cotidianas de las personas y señalando que en América Latina éste siempre está en disputa por agentes, pueblos o comunidades que combaten por hacerlo propio. El director MOVYT destacó la necesidad de considerar el territorio en el análisis social, ya que ofrece una visión no fragmentada de la realidad (economía, trabajo, salud y medioambiente) “aparece como un continuo complejo, que considera todo el conjunto de la experiencia del vivir de las personas”, dijo.

Imilan puso de ejemplo la dimensión laboral del territorio “los ciudadanos, en su cotidiano, no tienen una separación precisa del trabajo en sus vidas, éste se puede extender más allá de su oficina o empresa y presentarse de otra forma, en diferentes espacios de su día a día (trabajo doméstico, empleos secundarios, cuidado de personas)”, aclaró.

 “Esta idea de entender la relación de los territorios debe llevar a pensar las políticas públicas de otra forma, ya que se suelen ver los problemas de forma aislada”. Ejemplificó con una medida que involucró a la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), quienes se encargan de entregar más de 2 millones de colaciones al día en los colegios públicos del país, y que tuvo al Gobierno celebrando la reducción de gastos en alimentación a través de contratos con proveedores (multinacionales) a un bajo costo “los colegios de regiones eran suministrados con alimentos producidos en empresas de la zona centro del país, ignorando la industria local que pudo haberse desarrollado más con alguna parte de esos recursos” explicó Imilan.

En este sentido, el académico llevó su locución al ámbito ambiental y socioeconómico, donde fue crítico del uso del modelo extractivista como principal sustento de la economía nacional, ejemplificando con los casos del desarrollo minero en Andacollo y Calama, y las industrias forestales de la Araucanía, lugares donde se ha visto reducida considerablemente la calidad de vida de los habitantes del territorio en post de generar beneficios económicos que se aprovechan en Santiago o fuera del país, transformándose así en verdaderas zonas de sacrificio.

La perspectiva territorial de las políticas públicas en un contexto debería incorporar una mirada integral del territorio “como entes que se relacionan con otros y construyen un complejo entramado de necesidades y conocimientos” detalló. 

Tras el panel se llevó a cabo una ronda de comentarios y preguntas de los asistentes donde se destacó la necesidad de construir una nueva constitución que contribuya a una mirada de Estado más descentralizada, que erradique el modelo extractivista que perjudica gravemente en materia medioambiental a los lugares de donde se recogen las materias primas.

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